Huaso

Oscurece, el huaso vuelve cabizbajo a su cabaña de madera. Solo escucha el río que acaricia su campo con ternura, trae vida y recuerdos. En casa lo espera su señora, alimentando el fuego con el bosque, sus manos son de campo, su ropa de lana. Adentro, el calor inunda la habitación, un calor que no se extingue en todo el invierno.

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